Microrrelatos del interruptor

O lo pulsas o se irá. Esa oportunidad que tanto deseas, que está a la vuelta de la esquina, al salir de tu cuarto, tú sola y con el apoyo…

O lo pulsas o se irá. Esa oportunidad que tanto deseas, que está a la vuelta de la esquina, al salir de tu cuarto, tú sola y con el apoyo de los tuyos. Dale ya al interruptor y comienza a vivir tu propia vida, que es tuya, de nadie más. Dale a la luz que comienza el show.

Rocío C. Gómez I


Que nada te haga perder la luz, ni los interruptores de casa de tu abuelo. ¡¡Enciende!!

Juanma García I


-Enchufa el cargador

+No encuentro el enchufe…

-¡Lo tienes delante de ti!

+¿Esto? ¿Quieres que lo enchufe en un interruptor…?

Ángel Salgado I


Inevitable acordarme de tus canas, de la pared pintada en verde, ya descolorida por el paso del tiempo, de tu jarrillo de lata, que era tuyo pero mío, en tu casa. Inevitable verlos y no saber qué eran… Sólo tus explicaciones me sacaron de las dudas de siempre. Contigo entendí la guerra.

Mayte Valverde


Día y noche, sol y luna, brillo, luz y oscuridad… los interruptores de mi vida en la calle entre cartones.

El Mendigo I


Madrugada, mar en calma y luna llena. Ron y más ron entre libros, brújula y mapas… que nadie interrumpa este momento. ¡Más ron!

El Navegante


Si te fijas en mí, no tanto
como yo en ti lo hago.
Resulta tan tedioso el halago,
que repulsa y pierde encanto.

Si tu necesidad de tocarme
se convierte puramente en funcional.
No creo que logres encenderme
y desates mi apetito más carnal.

Aprende bien a manejar el interruptor,
el encendido no es solo un chasquido.
Sigue con un movimiento más fluido,
que llevas un rato y sigo sin notar el calor.

Ángel Salgado II


“Pero hágase, pero hágase la luz…!!!”

¿Y no era más fácil encender la luz?, le dijo Ángel a Miguel Ángel cuando escuchó la Presentación…

Juanma García II


¡Niño, dale un pellizco a la paré!

Rocío C. Gómez II


Qué tendrás que iluminas mis días e incluso mis noches de plazuelas, callejones y aceras.

Qué tendrás que me iluminas. ¡Qué tendrás amigo!

¡Qué tendrá el vino…!

El Mendigo II


La abuela cocinaba, el abuelo volvía de la huerta, los tíos se iban sentando a la mesa y las tías cotilleaban por la llegada del nuevo integrante de la familia. Los primos mayores ya se iban enterando de la vida y los pequeños, los más pillos, jugaban a darle a la luz hasta que la rompieron. Ese día comieron a oscuras pero felices.

Rocío C. Gómez III


Mi miraba con esos ojitos que nunca pude decirle que no.

Ángel Salgado III

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