Microrrelatos de la muñeca pelirroja

La selva no era más que un hermoso jardín de la casa de la abuela, los palos eran nuestras más afiladas espadas, y los perros nuestros caballos de batalla. Rocío…

La selva no era más que un hermoso jardín de la casa de la abuela, los palos eran nuestras más afiladas espadas, y los perros nuestros caballos de batalla.

Rocío C. Gómez I


Cuando despertó, la pequeña guerrera sabía que nada volvería a estar como antes lo había conocido. Lo pequeño no se hizo grande, ella se hizo pequeña, pero seguía teniendo su inmenso poder.

Rocío C Gómez II


Un viento de no sé cuántos días me ha soplado en la carita y nada de conquistar, con estos pelos es imposible.

¡Maldito viento!

Juanma García I


¿Aventuras por la selva?

Juanma García II


Ariel, deja de jugar a ser Pocahontas que lo tuyo es el mar y no la selva.

Juanma García III


Melena despeinada, bonita metáfora de felicidad.

El Mendigo


Casi me descuartizan… Y allí me quedé tirada haciendo de espantapájaros toda la vida.

Mayte Valverde


¿Dónde se habrá metido la niña?
Es que se camufla muy bien…

Ángel Salgado I


Pelirroja entre la naturaleza,
no hace falta que te escondas.
Tú eres libre, repleta de belleza,
tu pelo, al viento, son ondas.

Si jugamos al escondite,
no corras mucho, por favor.
Que mi amor no tiene límite
y ardo de puro fervor.

Ángel Salgado II

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