Sin querer, surgió, una idea, una lectura y un comentario. Con eso La Morada ha creado una nueva sección, Cositas de mi Sevilla, sección que sin querer empezó la semana pasada, sin título, sin pensamiento de continuidad y sin sección. Lo que prometía ser un artículo (post) de transición, uno de esos que se escriben para ser leído y poco más, dio pie a un reto. Un reto lanzado de forma simpática por uno de nuestros más fieles seguidores. Fernando, como te dije, acepto el reto, es más lo acepto con agrado y trataré de sorprenderte semana a semana, a ti y a todo aquel lector que se pase por La Morada para “echar un rato” entre nosotros. Que nadie dude que detrás, delante, entre las líneas del post, detrás de cada foto y encima de cada expresión, hay un cachito de cada miembro de esta tribu que sólo desea que paséis un buen rato. Ya sabéis, único mandamiento: “Hacer feliz a los demás”.
Cositas de mi Sevilla
Cositas de mi Sevilla
El guerrero se transforma en profesor de sevillanía por un día. Quizás su alma vive disfrazada de tal ocupación todo el año, muy posiblemente sea así y hoy sólo lo expone ante todos.
Hoy os traigo un personaje que muchos habréis visto al pasear por las calles de mi bendita ciudad, unos sabéis de su nombre e incluso el por qué de su ubicación, otros no sabrán ni quién es ni que hace ahí ni nada.
Aprovecho la fecha de hoy en la que se celebra el 244º aniversario de su nacimiento para traeros a La Morada a Daoíz, que no DaOiz como pronunciamos todos.