La Morada del Rey
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La soledad del solitario
Resulta una denominación redundante pero detengan la temporalidad, posean certeza de mente en blanquecina tonalidad, y conjuguen el verbo desgranar en presente perfecto y muy continuo tanto, que gocen en la rabiosa actualidad de vivencias del futuro sin otear pretéritos acontecimientos acaecidos. Soledad, ¡ay! Incontables e innumerables casuísticas en las que gozamos y padecémosla; así…
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Fuerzas dominantes
Perdido en el análisis de la belleza de Sevilla, mi cerebelo viaja kilometrajes luminosos insospechados en aras de la búsqueda imposible de estrellas, planetas u otros cuerpos celestes o de indiferente tonalidad predominante que sirva para realizar comparación exhaustiva de cuanto a nuestro alrededor vislumbramos atónitos. La conclusión es obvia, evidente o cómo anhelen manuscribir.…
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Bajo tu luz
Ella se despidió haciendo lo menos dolorosa posible el adiós. Su marcha se caracterizó por una cadencia oportuna, por un vaivén casi inenarrable por los ojuelos de un cansado paseante; un difuminado perfecto. Los abuelos del lugar promulgan por los mentideros del reino que tras una gran dama, sempiternamente se encuentra un caballero, galán y…
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Bajo tu mirar
Nocturnidades de lentitud al caminar. La cohorte dormita cada unicidad según los gritos de su conciencia y su consciencia. Las callejuelas se iluminan al desgarbado deambular de este Rey Santo en adoquinado pavimento bajo esa inigualable, celestial y estrellada techumbre. Diestra y siniestra que persiguen semejante linealidad curva mientras luchan por alcanzarse sin mayor ruido…

