Nuestros relatos
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La traslación de los dioses
La luna no se distinguía del sol. Quizás sea una noche fría de marzo. Una luz tenue bosqueja en los rincones de los desfiladeros vacíos. Las aldeas, los edificios gubernamentales, aparentan estar abandonados.Inmensa desolación. Por radio Nacional anuncian que la superficie terrestre comenzó la traslación de los dioses. Los océanos iniciaron sus tutelas, el Pacifico…
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El peso de la autoexigencia
Elena se miró en el espejo del baño, buscando una respuesta en los ojos que se reejaban ante ella. Eran los mismos ojos que siempre había tenido, pero hoy parecían más cansados, más llenos de dudas. Tenía 39 años y, aunque su rostro mostraba las huellas de la vida, aún conservaba una juventud vibrante que…
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El Valle sin nombre – acto diez
ACTO DIEZ Adorna el plato con los frutos que le han atraído desde el nacimiento, al pequeño ser que se ha integrado como huésped especial a su castillo abandonado. Sus dedos esqueléticos acarician las rojizas formas, agregándole el dulzor que sólo él puede administrar. Los frutos están encantados. Pudo haberles colmado de un hechizo aterrador, pero piensa en que quiere ver mutar…
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…la más movible y voltaria mujer del mundo.
Una pequeña mancha blanquecina sobre su garganta le delató, efectivamente se trataba de uno de tantos vencejos que apoyaba sus garras sobre la piel de bronce de la giganta cervantina. Ella los dejaba juguetear, entre las flores de lis de su corona, pero tras mantenerse inmóvil por horas, emitía una especie de bostezo al cambiar…
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¡Qué jartura!
¡Qué jartura! De verdad, es tremenda esta sociedad. Tiene que ser muy triste levantarse todos los días preocupado por si le irá bien al vecino, pero no para celebrarlo con él, si no para tratar de boicotear el evento o, si se tercia, impedir su éxito a deshora. Desconozco qué les habrá pasado con anterioridad…
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El Valle sin nombre – acto nueve
ACTO NUEVE En el sueño le abrazó, imaginando sentir que de alguna manera, estaba a salvo, aunque su corazón acelerado busca la luz y la halla apenas delimitando la cercanía de la criatura. Sonríe porque su creador no le ha abandonado. Lya se levanta del lecho y se incorpora con una tranquilidad temprana, característica de él siempre,…





