Sevilla y amén

  • En la necrópolis hispalense

    En la necrópolis hispalense

    Tomó su túnica, cubrió su cabeza y caminó entre cedros y cipreses, en su siempre jardín entorno. En tal ambiente de solemnidad el tiempo se detenía, la calma paseaba entre calles e isletas, panteones y columbarios, donde la alta sociedad hispalense se entremezclaba con personas de a pie, acabando en el mismo lugar a la…

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  • El sitio de mi recreo

    El sitio de mi recreo

    Aquel enrejado me cautivó. El hierro se retorcía sutilmente, encontrando formas insospechadas, cobrando vida, cual lenguaje propio, valores simbólicos resaltaban, atrapándome sin más, como si de una escultura se tratara. La risa de Inés me despertó de mi estupor. La cancela estaba entreabierta y la pequeña se coló, echando a correr, cual juego infantil, todo…

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  • Una de torrijas…

    Una de torrijas…

    La experiencia acallaba los tiempos en el obrador, no había minutos exactos, bastaba con observar la masa y asentir con firmeza, y escuchar un leve susurro que dijera: esto está en su punto. Los dos centímetros de grosor de aquel pan abizcochado delataban el momento de cortarlo, una vez cocido y frío, siempre con riguroso…

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  • Todo me sabe a poco

    Todo me sabe a poco

    Una calle estrecha donde esperarte sin desesperar. Admirarte en un espacio limitado, ahí y ahora. Podría detenerse el tiempo sin más. Que, una larga chicotá, diera un descanso a sus costaleros, y sin más, decidieran parar ahí, justo en esa callejuela, esa en concreto, de tantas y tantas. Palio o misterio, no sabría por cuál…

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  • Anda, llévame a Triana…

    Anda, llévame a Triana…

    Anda, llévame a Triana. Hace tiempo que no la paseo. Anda, consiénteme. Es cuando la calma roza el más alto de sus niveles, cuando respiro profundo y asiento, cuando de tu mano, no me suelto y aun así me pierdo. Anda, llévame a Pureza. Que el corazón se acelere cuando caminando vaya en su busca,…

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  • Ilustres paseantes

    Ilustres paseantes

    A eso del amanecer, podías fácilmente encontrarlo dormitando entre la arboleda del conjunto palaciego. Se desperezaba apaciblemente, zarandeando su lindo plumaje. De nombre Nodo, un pavo real imperial del Alcázar de Sevilla, hacía las veces de anfitrión para todo viandante embelesado con tanto Palacio, exuberantes parajes, patios e incluso calles aledañas del emblemático monumento. Su…

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