Sevilla y amén

  • Que yo no quiero silla en Sierpes

    Que yo no quiero silla en Sierpes

    Yo sólo quiero pasearte Sevilla, perderme entre callejuelas, cual laberinto, donde no me importe encontrar la salida, pues es la grandeza de esta bendita tierra, perderse en ella. Que no quiero tanto protocolo, sentarme y verlas venir, en un espacio que dice ser privilegiado, que no, no se confundan. Que yo quiero llegar con los…

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  • “En verdad es obra de Dios, que no mía”

    “En verdad es obra de Dios, que no mía”

    Se le veía cansado, agotado quizás. Pareciera que su cuerpo se curvaba más de la cuenta, al menos era mi percepción, tras verlo caminar poraquella callejuela. Me percaté de ello tras contemplar su perfecta silueta enaquella pared que calcaba su figura cual boceto. Su cabeza ladeada un tanto cabizbaja, no me dejaba ver su rostro…

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  • Siempre Esperanza…

    Siempre Esperanza…

    Aquella pequeña criatura disfrutaba del paseo navideño junto a la familia. Se acomodó como pudo en la cesta inferior del carrito de María, entre peluches, pelotas y provisiones varias, garantizando el ´´por si acaso´´. Justo desde ese menudo espacio recóndito, pudo observar, plenamente fascinado, la que sin duda pronosticó, como la ciudad más bonita del…

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  • Un sevillista muy bético

    Un sevillista muy bético

    Aun criándose en el barrio de Heliópolis, fue sevillista. Una cruz un tanto peculiar a cuesta. La misma que llevó con dignidad. Porque no todo era fútbol, cuando la amistad se entrometía haciendo de las suyas, cuando el respeto prodigaba contundentes valores, todo fluía sin más, en aquel barrio tan verde y blanco.  La noticia…

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  • ¡Adiós carita de rosa!

    ¡Adiós carita de rosa!

    La navidad correteaba de puntillas por Sevilla, la misma que se engalanaba para la ocasión. María la disfrutaba al máximo, todo era un mágico compendio, pues la inminente visita de su primo la tenía enloquecida, su verdadero amor predilecto, al que se moría por ver de nuevo. La frialdad que se respiraba en aquellas estancias…

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  • En un segundo plano…

    En un segundo plano…

    Aún rodeado de tantos, supe de tu soledad. Era algo inevitable, estar en casa sin estar. Un incómodo vacío habitaba en Pureza, pues su presencia lo llenaba todo y nada podía ser igual. El arrabal trianero se encontraba a la deriva, mientras su Esperanza echaba ancla en otros parajes, labrando el camino de su Misión.…

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