Sevilla y amén

  • De nombre Esperanza…

    De nombre Esperanza…

    Saliste a ronear por Sevilla, en tiempos de Navidad. Nunca dejarás de sorprenderme. Si bonita te veo en primavera, llega el invierno para descolocarme, ante la magia de estas fiestas, donde revolotea la ilusión y afloran recuerdos de la niñez. Aún añoro aquella infancia, donde unos niños de corta edad, se arremolinaban a las puertas…

    read more

  • Cuando yo te ronde a ti…

    Cuando yo te ronde a ti…

    No veo el momento. Los nervios se apoderan de mi, apenas puedo abrochar mi camisa, con estos nervios revoloteando. Ya me coloqué mi jubón dando forma a los faroles en mis brazos. Los cervantinos están perfectos, tras los últimos retoques. Ajusto mis calzas y creo que ya estoy listo. El escudo de la beca descansa…

    read more

  • Una Magna «enclicksada»

    Una Magna «enclicksada»

    De repente me perdí en catorce metros cuadrados. Benditos metros cuadrados. La calle Betis atisba a lo lejos, complacida, es testigo de excepción, pues una vez más Sevilla luce preciosa ante tanto monumento. Fue entonces cuando mi nieto, embelesado ante tal despliegue, niega con su cabeza y afirma a su vez rotundo:Ya no quiero montar…

    read more

  • Anda, no te tardes…

    Anda, no te tardes…

    En Alfonso XII, un portón permanece cerrado. Un incendio, provocó daños en el coqueto atrio de San Antonio Abad. Quizá fue una de esas causas desesperadas pero no perdidas. Cual abogado de lo imposible, prestó su protectora asistencia entre llamaradas de fuego. El que perteneció al grupo de los doce, calmó la situación abanderando calma…

    read more

  • De un espectro blanquecino…

    De un espectro blanquecino…

    Recorrían la facultad al completo, planta por planta. Para que la noche fuera más llevadera, el trabajo se hacía en común, en grupos de cuatro o cinco. Aquella semana, Milagros formaría parte del grupo de aulas. En Bellas Artes, como en cualquier otra universidad, el trabajo tenía que salir antes de la llegada de los alumnos. Mientras todos barrían, quitaban manchas y alguna que otra tintasobre las mesas, Milagros…

    read more

  • Cuando pensó en ello, lloró…

    Cuando pensó en ello, lloró…

    El Dios del mar británico puso nombre a la Isla de Man. De entre su accidentada costay castillos medievales, aquel ciudadano de origen iraní, la eligió para endiosar la obra de un pintor sevillano, de nombre Murillo, el mismo que entre óleo, paletas y pinceles, perfilaba la sensibilidad por excelencia. Quiso allí conservar su apreciada…

    read more