Sevilla y amén
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¡Silencio! Es el amor que pasa…
Atardecía en el parque de María Luisa. Tres féminas paseaban sin destino determinado y decidieron descansar a la sombra de aquel ciprés, de porte majestuoso, sin duda, sería testigo de excepción de cuánto allí acaecería. Pareciera estar predestinado, digno de contemplar tan bella estampa. Absortas en sus pensamientos mostraban con arrojo su sentir más profundo.…
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Vente tras de mí, que a Triana voy…
Sin creerlo, aquel habitáculo fue desalojado. Los ruegos de mamá a su primo, dieron su fruto. Dispuesto a cumplir un convincente cambio en nuestras vidas, cual soporte de ilusión, nos cedió gustoso una modesta habitación que hacía las veces de almacén de pintura. Era sin duda, perfecta. Tan solo necesitábamos estar juntas. A costa de…
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Ave María Purísima
Aquella mañana de domingo mi abuela me llevó de paseo, justo a los pies de la Giralda. Te sentías pequeñito ante tan grandioso monumento. Todo a tu alrededor te envolvía, un prodigioso duende correteaba en derredor y yo quise seguirle, allá dónde me llevara. Concisa en la entonación, la abuela comenzaba sus relatos con aquello…
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¡Ay placita de Doña Elvira!
En las calles de la ciudad, el cartel se hizo de rogar y sin duda, prometía. Anunciaba una nueva obra de Lope de Vega: “Amor con vista”. El miércoles sería la fecha de estreno y el lugar elegido, el apreciado Corral de Comedias de Doña Elvira. Todos se hicieron eco de aquella primicia y el día señalado, como de costumbre, lucía rebosante, la…
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Esperanza, estela de luz
Una elegante candelería iluminaba su rostro, luciendo como siempre esplendorosa. Caía la madrugá y nuestra Señora de la Esperanza Macarena estaba en la calle. “Pasan Los Campanilleros” sonaba sublime. Embelesadospor el momento, sin querer apartar la vista de tan maravillosa estampa, una imagen paralela, sin quererlo, cobró protagonismo. Una intensa estrella fugaz emergió ante la oscuridad de la noche. Un tímido asombro fue comentado por la multitud sin querer romper la magia de aquél instante. Y así sucedió,…
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Dolorosa entrega
Absorto en sus pensamientos, contemplaba entre sus manos las llaves de Isbiliya, ahogándose en un suspiro, a sabiendas de su desdichado destino. Mostraba una imagen de derrota, perdedora. Sobrellevar un dilatado asedio, pelear duro contra el enemigo, siempre con la premisa de proteger lo que es de uno por encima de todo, le dio tablas, esperanza, hizo todo cuánto estaba…





