Microrrelatos

  • Microrrelatos de la sombra

    Microrrelatos de la sombra

    Sombra propia y arrojada. Observación entretenida por su cambio cíclico y posibilidad de dibujarla según el punto de vista q elijas y q el sol te facilita, pero date prisa que no espera a que te decidas. Comodoro A la hora del desayuno, la abuela contaba unos sueños muy extraños. Unas veces nos hablaba de…

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  • Miedo

    Miedo

    1. Angustia por un riesgo o daño real o imaginario. 2. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea. Está ahí a la vuelta de la esquina. Un septiembre apoderado. Con fuerza, con determinación, dando carpetazo a un consumado agosto. La rutina se abre paso, triunfante, sonríe…

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  • Microrrelatos de la convidá

    Microrrelatos de la convidá

    Hacía mucho que no nos veíamos y quedamos en ese café que tiene a la puerta una bicicleta verde tiza decorada con peonías por Alcalá. El lugar perfecto para relajarse. Se nos pasó el tiempo hablando de nuestras vidas y nos fuimos sin pagar. Nadie vino detrás con la cuenta. Arancha Naranjo Invitá no es…

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  • Microrrelatos de los besos

    Microrrelatos de los besos

    Sé que tengo que contarlo. No puedo callarlo. Cuando Lucía dio el primer beso a Jaime todo se iluminó. Al día siguiente las paredes del barrio aparecieron pintadas de rojo con la palabra besos y un corazón. Era su primer enamoramiento, espero sirva de atenuante y la multa sea leve. Arancha Naranjo Sé que desea…

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  • Recuerdos

    Recuerdos

    ISe apagó la luz del viejo candil, cerró los ojos con una sonrisa dibujada que ocupaba toda su cara y todo lo vivido se convirtieron en recuerdos… II¡Olvídate! El prefijo no te hace más cuerdo… IIIEn su mecedora, recién comido y peinado le venían a la mente aquellos momentos de su juventud, incluso de su…

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  • Microrrelatos del ascensor

    Microrrelatos del ascensor

    Ahí callados. Quise perderme en el infinito de este habitáculo. Bastaron unos segundos para conectar. Éramos conscientes de ello. De pronto el ascensor se detuvo. Cuarta planta, puerta D. Los niños nos esperaban… Patricia Delgado I Y porque de Sevilla… ¡Al cielo! II -¿A qué piso va? +Bueno, al de la felicidad, supongo. Y llegué.…

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