Un día, un niño se maravilló al ver mientras viajaba en coche la puesta de Sol, el niño le decía a su padre que quería volver a verla. El padre, le decía a su hijo: “Cariño, hasta mañana no la podemos volver a ver”, pero el niño quería verla de nuevo en ese preciso momento. El padre trato de explicárselo, pero el niño no podía creer que algo tan bello tardara tanto en poder ser visto. Cuando consiguió entender que tendría que pasar un día hasta ver de nuevo la puesta de Sol, se llevó todo el día esperando el momento para disfrutar de aquello tan bonito. Y es que a veces las cosas bonitas y bellas tardan un tiempo para que podamos disfrutarlas… y eso es lo que hace a las cosas tan especiales.
Viendo los comentarios del Guerrero y algunos nuevos compañeros de la Tribu…yo lanzo una pregunta…¿será eso lo que os ha pasado a ustedes esperando mi crónica? 😉
El domingo por la noche tus/mis/nuestros jugadores, esos que llevan el escudo del equipo de nuestros corazones, saltaron al césped de la Rosaleda para recuperarse del golpe tan duro sufrido contra los franceses y sobre todo para demostrarse y demostrarnos que siguen ahí en la batalla, que tenemos que creer en los nuestros, apoyarles y que si sienten nuestro calor, ellos nos lo devolverán a base de fútbol y victorias.
Vuestro Filósofo se desplazó a la comunidad vecina, porque hermana no es. Y desde allí disfruto de tu/ su/ mi equipo junto a unos 300-400 sevillistas más desplazado, que como si fuéramos espartanos no dimos ninguna opción en la animación a la hinchada local.
Los nuestros saltaron al campo y nunca les faltó el aliento de los allí presentes, ni mucho menos cuando tras un error defensivo (¿cuántos goles así van ya?) nos pusimos por detrás en el marcador. Tuvimos un error grave y nos volvió a costar un gol, pero esta vez el Sevilla siguió tocando la pelota con mucho más criterio que otras veces y sobre todo con un grandísimo Perotti que metió al equipo en su mochila y nos llevó a lo más alto.
Álvarez (o Tevenet) volvió a cambiar de sistema, un 4-3-3 que sí se parecía más un 4-3-3 que a un 4-1-4-1, con la entrada de Alfaro (muy bien partido con golito incluido) por Jesús y con Negredo fajándose solo en la delantera. Porque Negredo , a diferencia de Luisfa, si sirve para pelearse solo con la defensa rival.
En el medio el Emperador e Il Regista acompañaban al dueño del centro del campo sevillista, Zokora. Tiberio dio mucho temple al juego y Lucas quizás se fue diluyendo demasiado pronto.
Nos repusimos rápido al gol malaguista y pudimos hacer mucho más daño, principalmente Alfaro que con el portero en el suelo eligió mal el lugar al que disparar. Al final, cuando más duele, cuando ya no hay nada que hacer y solo queda esperar a que el árbitro pite el final e irte al descanso, el Emperador cuelga una balón de zurda que al borde del área chica roza levemente Cáceres y hace el segundo y posteriormente el definitivo 1-2.
Lo de Martín Cáceres es para quitarse el sombrero, rápido, listo en los cruces y encima con presencia ofensiva y como ayer gol. Esperemos que sea así todo el año, porque a balón parado hay que sacar muchos puntos sobre todo en partidos que se atascan por falta de fútbol o imposibilidad para ello.
La segunda parte fue un monólogo en sevillista, toque, toque , internadas de Perotti por banda. Hay que ver Gámez lo mal que habrá dormido esa noche y por lo menos dos o tres más!, cuando Perotti cogía el balón , sus rivales reculaban , reculaban y cuando no podían recular más estiraban sus piernas sin fe ninguna en poder arrebatarle el balón a Diego… espectacular en directo ver a todo un estadio que solo pitaba al Sevilla cuando la cogía Perotti…o ¿pitaban a los suyos por la impotencia de ver que nadie podía hacer nada?
Negredo, cual Guerrero Solitario, se sacó una obra de arte que no fue recompensada con el gol. Robó un balón en banda, encaró a dos rivales y cuando parecía que la jugada estaba acabada, algo escorado, se giró a la vez que golpeaba con delicadeza (como solo los grandes saben) y picaba el balón que por fortuna rival se estrelló en el palo… una pena. Una pena sobretodo porque se lo mereció después de pelear solo, de bajar piedras a modo de balón que le llegaban, de recibir de espaldas y tocar al compañero mejor situado. Una pena porque aunque él sabe que hizo bien su trabajo, el delantero vive de goles, pero tenemos que saber que llegarán.
Un estadio con capacidad para unas 30000 personas, fue un bonito escenario para ver como unos 300 sevillistas, con la pasión en sus gargantas y el alma en cada palma que daban, llevaron a los suyos a la segunda victoria liguera. Una vez más lo mejor del partido, los que (como a ti y como a mí) más que nuestro corazón nos late su escudo, ese escudo al que defenderemos siempre.
Como dice el proverbio chino “un hilo rojo, invisible, conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, a pesar del tiempo, del lugar, a pesar de las circunstancias. El hilo puede tensarse o enredarse, pero nunca podrá romperse”, hay sevillistas que se desencantarán porque no se juega bonito, porque nos entrena uno de la casa y no otro, o porque se vende más que se ficha… pero al final todos , a todos nos llama el Sevilla y no faltamos, porque ese hilo (rojo que casualidad no?) nunca podrá romperse, porque el amor es tan profundo que no hay circunstancias que puedan hacer que nada cambie.
Tras la vuelta de tierras malacitanas, vuestro Filósofo ha tenido que realizar un viaje a tierras germanas, concretamente la fundada por Karl Wilhelm, en busca de nuevas sensaciones y sentimientos sevillistas, esta vez desde la distancia. Supongo que desde esa distancia física que nunca emocional, podré valorar más pequeños detalles que hacen a nuestro Sevilla diferente a cualquier otro sentir. Por ese motivo, la crónica ha tardado algo más. 😉
Sólo pediros que confiéis en los nuestros, porque ellos lo hacen en nosotros. (no mensajes derrotistas en el minuto 12 por favor! 😉 )
AS_FdN

