
Caía lenta la noche de invierno
Fríos susurros se desperezan,
mientras sentimientos se entrelazan,
dos cuerpos en abrazo eterno.
Una chimenea, ese crujir eterno
rescoldos de pretéritas tristezas
llamas que se avivan en la belleza
Recuerdos de amor tan tierno.
Fuego que desvanece el madero
Crepúsculo incansable de proezas
Indicio del mismísimo averno,
Amor en toda su grandeza.
Sombra alargada, así te siento
Fiel soñadora de mis propios sueños
Así es desde que era pequeño
De mi ser sustento sin atamiento.
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