Microrrelatos del candado

Se querían con locura, ¿o, tal vez, no? Rocío C. Gómez I Solo el cerrajero sabía la combinación. Tampoco ellos quisieron separarse nunca. Rocío C. Gómez II Tenía tantas inseguridades…

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Se querían con locura, ¿o, tal vez, no?

Rocío C. Gómez I


Solo el cerrajero sabía la combinación. Tampoco ellos quisieron separarse nunca.

Rocío C. Gómez II


Tenía tantas inseguridades que tras sus redes
sociales, le puso el candado a su ventana para que nadie la viera sin filtros.

Juanma García I


Tanto amor tenían que no llegaron al Puente y cerraron su candado a mitad de calle…

Juanma García II


¿9629? ¿8518? ¿8730? ¡Me quieres dar ya la clave del wifi!

Juanma García III


Intuyo que al que acierte la combinación numérica le regalarán un cartón de vino, ¿no?

El Mendigo I


Aparentemente se cae la ventana y la fachada y el candado permanece.

El Mendigo II


Madera erosionada, hierros oxidados y el amor a más de nueve mil seiscientas revoluciones.

El Mendigo III


Ninguna combinación numérica podrá cuantificar lo nuestro.

Ángel Salgado I


No creo yo que la ventana se vaya a mover, la verdad.

Ángel Salgado II


Sabía yo que lo tenía que haber comprado de llave… Ahora, ¿qué número era?

Ángel Salgado III


Del cero al nueve, cuatro veces,
en combinaciones giratorias.
Buscando números que ofreces
en conjugaciones satisfactorias.
Cuando se olvida, enloqueces,
probando secuencias aleatorias.

Ángel Salgado IV


Aquel día tire la llave al mar, y ya nunca pude abrir el cerrojo tras el que te encerraste. Cuatro números, una combinación que nunca pide descifrar para llegar hasta ti.

Mayte Valverde

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