
La cúspide sonora del silencio se hacía escuchar en la ciudad.
Las herraduras de las patas de los caballos golpeaban los adoquines humedecidos por la llovizna.
Los vidrios empañados de las ventanas, por la respiración de Ana y Juan que se disfrutaban de su piel en cada roce, en sus besos y en ese cabalgar sincronizado por la pasión. Que los elevaba dentro de una burbuja de amor.
Lejanas sonaban las campanas de la iglesia, a las seis de la madrugada, mientras tu no estás.

Silvia says
24 julio, 2025 at 13:33Una joya breve pero intensa, que pinta con palabras una escena cargada de sensualidad, nostalgia y belleza. La atmósfera melancólica, los detalles sonoros y visuales, y ese final abierto con «mientras tú no estás» le dan al cuento una profundidad que trasciende su brevedad. Poético y conmovedor.
Elisabeth says
24 julio, 2025 at 19:29Muy bello, muchos sentimientos. Pude sentirlo. . .