
Me sentí observada.
El bebé me miraba fijamente mientras yo leía mi libro y tomaba una caña.
Empecé a sonreír y el bebé sonrió.
Arrugué la nariz y soltó una carcajada.
Y justo cuando empezaba a plantearme raptarlo, su abuela se puso de pié y le dijo…:»¡vámonos ya, zalamero!!!»
La Renacida
Falso es tu amor, a pesar de ser agradable tener tus elogios y tus egolatrías, no eres más que un rufián mentiroso. Tu cariño es interesado, no generoso. Sale más cara tu atención que tu desinterés. Traidor enemigo, disfrazado de aliado, ¿Cuál es el interés hacia mi persona? ¿Qué me deseas arrebatar?
Espectro Errante
Él era un zalamero y ella una ingenua. La pareja perfecta. Ella nunca dudaba de sus palabras y él no dejaba de adularla. Él guapo y atlético; ella fea, contrahecha y rica heredera de un magnate del petróleo. Que conste que yo no juzgo a nadie. Dios me valga. Pero…
Calila
I
Quisiste que te bajara La Luna y cuando la tuviste en la mano me pediste la otra cara, sin darte cuenta que bastaba con darle la vuelta a la película…
II
Esa medio sonrisa inocentona, esas palabras oportunas y…
III
Mora de la morería y su zalamero de la zalamería.
Juanma García
I
El zalamero de hoy no adula por cortesía, sino por interés. La juventud, sedienta de aprobación, confunde halago con verdad y vende su criterio por un puñado de “me gusta”.
II
Entre halagos vacíos y sonrisas falsas, los zalameros construyen reinos de humo. La sociedad los premia, mientras la sinceridad muere en silencio.
Nemesio Laverde
Apenas habla, sonríe siempre. El hogar es su zona de confort donde se deleita. Pero a pesar de su recelosa personalidad, sus silencios, me tiene ganada mi zalamero, simplemente por ser como es, especial sin más.
Patricia Delgado
Nunca me había fijado tanto, los nuevos aires que acontecen en mi vida son los culpables…
Ángel Salgado I
Me llamaste zalamero por decirte que estaba loco por tu mirada. Vuelve a decírmelo.
Ángel Salgado II
Quisiera poder ser aquel por el que pierdas la cabeza.
Déjalo todo, vente conmigo, mientras nos tomamos una cerveza.
Ángel Salgado III
I
El zalamero me susurra que soy única, mientras me encierra en el molde que otros crearon. No busco flores marchitas, sino respeto que florezca libre.
II
Ser zalamero es fácil; difícil es mirarme a los ojos y reconocerme como igual, sin adornar con mentiras la desigualdad que defiendes.
III
Zancadas firmes sobre un suelo que quieren arrebatarme.
Amor propio como armadura, sin pedir permiso. Lágrimas secas de tantas batallas ganadas.
Anhelos que no se venden por flores falsas.
Mis palabras, filo y refugio.
Enfrento sonrisas envenenadas.
Resisto a la miel que esconde cadenas.
Oyendo solo mi voz, y la de ninguna sombra.
Anita
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