Tribu

  • Microrrelatos de la espera interminable

    Microrrelatos de la espera interminable

    Capirotes, nazarenos, incienso, azahar, palios, cirios, claveles, cruz de guía, tramos, tercio pelo, pasión, domingo de ramos, hermandad, costaleros, cornetas, marchas, penitente, oración…Todo un año de espera interminable. Patricia Delgado Durante una fracción de segundo contuve la respiración, me pellizqué el brazo. La luz de la mañana incidía en un esqueleto apoyado en la ventana.…

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  • Vivo

    Vivo

    La sincronización del tiempo inmerso en el universo. El vértigo y la pausa. Lucía dando a luz su primer hijo en el tercer piso de un hospital estatal. Pedro que dejó de ser Pedro, el viaje de su alma se da dos pisos más arriba. Un misil impactando en una ciudad Ucraniana. Un manzano dando…

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  • En serio, ríete

    En serio, ríete

    —S., si te gusta escribir, escribe.—¿Pero es serio lo que escribimos?—Es serio lo que escribimos.—Los lectores despistados creen queno existe la seriedad en nuestras palabras.—Pues si hay algo que tengo claro es quela rectitud y el rigor son esencialespara escribir un ensayo o un diálogo.—Dejaremos claro que es una auténtica tontería pensar quela comedia y…

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  • Ñuto

    Ñuto

    Me encontraste ñuto, machacado… me diste tu amor y tu cariño y ahora estoy grande fuerte y bravío. Espectro Errante Lo conocíamos del colegio y era un ñuto. No sabía hacer nada práctico y tampoco tenía un pensamiento muy elaborado. Sus padres no sabían qué hacer con él, hasta que le encontraron un sitio en…

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  • Palabras mayores

    Palabras mayores

    —S., si te gusta escribir, escribe. —¿Pero, podré borrarlo si no me gusta?. —Son dos cosas distintas por las que me preguntas, me parece. —Ya, quiero esconder lo que no me guste. —Tendrás que acostumbrarte. —El tiempo borra cosas, pero muchas permanecen. —A veces en ti mismo y otras en quien te leyó. No serán tantos…

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  • El eco de mis síes rotos

    El eco de mis síes rotos

    Sofía tenía 34 años y una habilidad excepcional: sabía adaptarse a las expectativas ajenas como si fueran suyas. Tenía una sonrisa que calmaba tensiones, una voz que nunca levantaba el tono, y una lista interminable de “sí, claro”, “sí, no te preocupes”, “sí, yo me encargo”. Afuera, era la hija perfecta, la amiga disponible, la…

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