Patricia Delgado
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Y es que la Cuaresma tiene lo suyo…
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén. Buenos días mi Nazareno, aquí estamos. Si no te lo cuento, no te lo crees. Esto está aquí ya. He visto el cartel, ya sabes, el de Capirotes. Me lo ha dicho Encarnita, la del cuarto. No digas nada, lo sé. Es la…
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Bajo tus pies
Nunca tuve miedo a nada. Siempre la intriga, el saber qué, cuándo y por qué, despertaba un interés especial en mí. Quería respuestas a mis preguntas e indagaba junto a mi cabezonería todo aquello cuánto me rondaba en mi devenir. Era la noche perfecta, todos andaban de fiesta por el barrio de Triana y la…
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Sevilla recreada por la IA
Un desafío fascinante se debatiría en el Congreso de Expertos de la hispalense. Tan solo el título apuntaba maneras: “Sevilla recreada por la IA”. ¿Acaso esta loca combinación de algoritmos, verdaderamente, podría imitar la inteligencia humana? Todo daba comienzo con el plano de la ciudad, Olavide por excelencia, primera cartografía que reproduciría la ciudad de…
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…la más movible y voltaria mujer del mundo.
Una pequeña mancha blanquecina sobre su garganta le delató, efectivamente se trataba de uno de tantos vencejos que apoyaba sus garras sobre la piel de bronce de la giganta cervantina. Ella los dejaba juguetear, entre las flores de lis de su corona, pero tras mantenerse inmóvil por horas, emitía una especie de bostezo al cambiar…
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Ateneo, el duende de la Ilusión
De orejas puntiagudas y ataviado con ropaje de brillantes colores, el duende Ateneo, hecho un manojillo de nervios, andaba inmerso en la organización de la Fiesta Mayor del Reino de Sevilla, como de costumbre. A pesar de su baja estatura, podías encontrarlo allá en lo alto de los Tronos de sus Majestades de Oriente, escalando con gran soltura y desde allí…
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De nombre Esperanza…
Saliste a ronear por Sevilla, en tiempos de Navidad. Nunca dejarás de sorprenderme. Si bonita te veo en primavera, llega el invierno para descolocarme, ante la magia de estas fiestas, donde revolotea la ilusión y afloran recuerdos de la niñez. Aún añoro aquella infancia, donde unos niños de corta edad, se arremolinaban a las puertas…





