Patricia Delgado
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Cuando yo te ronde a ti…
No veo el momento. Los nervios se apoderan de mi, apenas puedo abrochar mi camisa, con estos nervios revoloteando. Ya me coloqué mi jubón dando forma a los faroles en mis brazos. Los cervantinos están perfectos, tras los últimos retoques. Ajusto mis calzas y creo que ya estoy listo. El escudo de la beca descansa…
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Una Magna «enclicksada»
De repente me perdí en catorce metros cuadrados. Benditos metros cuadrados. La calle Betis atisba a lo lejos, complacida, es testigo de excepción, pues una vez más Sevilla luce preciosa ante tanto monumento. Fue entonces cuando mi nieto, embelesado ante tal despliegue, niega con su cabeza y afirma a su vez rotundo:Ya no quiero montar…
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Anda, no te tardes…
En Alfonso XII, un portón permanece cerrado. Un incendio, provocó daños en el coqueto atrio de San Antonio Abad. Quizá fue una de esas causas desesperadas pero no perdidas. Cual abogado de lo imposible, prestó su protectora asistencia entre llamaradas de fuego. El que perteneció al grupo de los doce, calmó la situación abanderando calma…
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De un espectro blanquecino…
Recorrían la facultad al completo, planta por planta. Para que la noche fuera más llevadera, el trabajo se hacía en común, en grupos de cuatro o cinco. Aquella semana, Milagros formaría parte del grupo de aulas. En Bellas Artes, como en cualquier otra universidad, el trabajo tenía que salir antes de la llegada de los alumnos. Mientras todos barrían, quitaban manchas y alguna que otra tintasobre las mesas, Milagros…
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Cuando pensó en ello, lloró…
El Dios del mar británico puso nombre a la Isla de Man. De entre su accidentada costay castillos medievales, aquel ciudadano de origen iraní, la eligió para endiosar la obra de un pintor sevillano, de nombre Murillo, el mismo que entre óleo, paletas y pinceles, perfilaba la sensibilidad por excelencia. Quiso allí conservar su apreciada…
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Estrella sublime
Por momentos pensó que se trataba de una aparición mariana. Los rayos de sol no le dejaban apreciar con la suficiente claridad aquella imagen que sin duda, le sobrecogió. Quiso cerciorarse dando varios pasos atrás, quizá de esta forma, vería con determinación la amplitud de aquella estampa. No pudo contenerse y susurró completamente emocionada: ¡María…





