Otro papel en blanco…y van varios…
Van varias veces ya; me siento delante de él y dejo que todo mi YO fluya en forma de palabra sin tener rumbo marcado y sin un objetivo claro en mi mente salvo el de escribir.
Teclas, unas tras otras, van llenando este folio de letras que forman palabras cuyo conjunto da lugar a frases. Frases, unas más sentido que otro, otras sin ninguna relevancia. Las mejores son aquellas que dicen mucho sin decir nada, ¿o era al revés?
Otro papel que deja de ser inmaculadamente en blanco y se llena de caracteres que, con suerte, alguien leerá…caracteres que aprendimos de pequeño y que vamos intentando aprender a colocarlos y utilizarlos para que lo poco que digamos, al menos resulte atractivo a la lectura, si es que alguien me lee…
La soledad de este instante lleno de personas a mi alrededor, la paz interior de dejar de pensar y a la vez imaginar un mundo donde la m con la a solo sea ma me hace inmiscuirme en la fantasía de un papel en blanco. Otro papel en blanco que sirve de
brújula de nada porque en nada estoy pensando. Ahora la m con la e es me…
Otro papel en blanco que se termina; ese ratito de paz que se acaba; ese reloj de arena que se queda sin ella silenciosamente; otro momento de esos en los que la m con la y es mi, como mío ha sido este segundo de gloria en la gloria de los segundos…
Volveré, prometo que volveré a dejar volar mi imaginación en aras de la libertad del que escribe, en aras de encontrar a ese soñador que busca en un trozo de papel un mundo nuevo que consquistar.
No tengo nada claro que hay en mis adentros ahora mismo que me tienen como ese motor de coche antiguo cuando la suela del zapato se hunde hasta tocar la alfombrilla arrugada del vehículo.
Imaginad el texto que os voy a contar viendo el título no es muy complicado. Sí, hay días que es mejor no levantarse…
Querida Familia Real:
¿Cómo se mide el grado de implicación?