Microrrelatos

  • Microrrelatos del helado derretido

    Microrrelatos del helado derretido

    ¡Por favor! ¡Has tirado el helado! ¡Qué pena! Pues olvídate de venir mañana a la feria —dijo la tía Aurora mirando cómo se derretía; junto con sus impulsos de gula… Tras seis meses de régimen no recordaba en su boca nada que no fuera verde, así le iban las cosas Katy Núñez IEspero tanto que…

    read more

  • Cagaprisas

    Cagaprisas

    ICansada del ritmo frenético de la vida en la ciudad, se fue a vivir al campo. Ya no había prisas. Solo estaba ella, la naturaleza y todo el tiempo del mundo. IINo sabía vivir de otro modo.De la reunión en la sala al ordenador, todo agendado.Café bien cargado y a seguir el ritmodel incansable trabajador.…

    read more

  • Microrrelatos del pan

    Microrrelatos del pan

    Me gusta meter las manos en harina. Un día me atreví a preguntarle al panadero jubilado que almuerza en el bar de la esquina por el secreto para conseguir una corteza crujiente. “Simplemente, un vaso de agua en el horno”, me contestó. Pero a mí no me sale. Arancha Naranjo  La figura de su padre…

    read more

  • Celaje

    Celaje

    La idea de jugar a la consola no resultaba tan atractiva con una cama vacía. Salió al balcón y se le llenó el corazón de recuerdos relacionados con Martina y el infinito celaje.Miró el mando de juegos, y le vino a la mente la cesta de la ropa sucia… Katy Núñez Las tardes estivales nos…

    read more

  • Microrrelatos del diálogo entre dos mujeres de piedra

    Microrrelatos del diálogo entre dos mujeres de piedra

    -Pero ¿Qué haces? Te veo estresada -De eso nada, aquí viendo el tiempo pasar, cual Venus de Milo. -¿Qué es el tiempo? Aquí pareciera que se haya detenido. Al menos para nosotras – No seas negativa, a veces me dejas de piedra.  -Está bien, tú misma. Ahí te quedas.  …y ambas quedaron sin más, viendo el tiempo pasar. Patricia…

    read more

  • Palabras contadas: 202 palabras

    Palabras contadas: 202 palabras

    Huyendo de los quehaceres cotidianos, abrió la pequeña puertecita de la alacena y se escondió bajo la escalera. Cerró los ojos y, entonces, apareció su mundo de regocijo que a veces parecía más real que la vida misma. O eso le hubiera gustado a ella. Nada de fantasía, pero sí mucha hechicería por doquier, una…

    read more