Nuestros relatos

  • Por el camino marcado

    Por el camino marcado

    Todo iba según lo establecido, por el camino marcado. Un maquinista sin más ritmo que el que le infringía a su caldera. Cada estación, un cigarro; cada comarca, un destino. Mucho humo y pocas nueces… Invierno casi perenne, frío en el alma, manchurrones en su mono, tiznes de carbón en sus mejillas, manos erosionadas por…

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  • A Triana

    A Triana

    En el barrio de Triana, microcosmos de esencia andaluza donde las piedras desgastadas de sus adoquinadas calles han sido testigos de incontables susurros del pretérito superlativo donde el hambre se conjugaba con la sonrisa de sus vecinos, cada rincón y cada sombra exhalan el aliento de las almas que lo habitaron, lo amaron y lo…

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  • El fragor del sueño

    El fragor del sueño

    Tremendo estruendo. Se acabó vivir del recuerdo. Llegó de vuelta la realidad en la que me encuentro, esa que se detuvo allá por los albores del año nuevo y que desquebrajó los pilares de nuestro breve sustento. En el horizonte, el todo y la nada. Si tu mirada no consigue descifrar lo que siento, no…

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  • Al borde de un acantilado

    Al borde de un acantilado

    En un rincón solitario del mundo, un hombre se encontraba sentado al borde de un acantilado, con los pies medio colgando, contemplando el abismo que se extendía ante él. En el cielo, el sol comenzaba a ponerse, tiñendo el horizonte con los tonos profundos del crepúsculo. Era el momento perfecto para reflexionar sobre los grandes…

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  • A Sevilla

    A Sevilla

    En el inigualable reino de Sevilla, donde el tiempo parece transitar a un compás muy diferente, las callejuelas de adoquines y las avenidas de naranjos en flor se confabulan para narrar historias de un antaño pretérito. Es aquende, en este edén terrenal delineado con sapiencia por el Altísimo a imagen y semejanza de su hábitat…

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  • Cabildo, coleccionando deseos…

    Cabildo, coleccionando deseos…

    Hizo sonar su alarma. La misma que ponía todos los domingos. Siempre fue muy madrugador. Le daba un dulce beso a su señora, ambos sonreían. Mientras ella quedaba en casa, con sus quehaceres, él partía sin más, a su cita dominical. Una vez más llegó temprano. Pero no le importaba. Quizá era su mejor pretexto.…

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