Nuestros relatos

  • Hoy te retomo sin retorno y sin rumbo

    Hoy te retomo sin retorno y sin rumbo

    Retomo una de las costumbres que me llevaron a pensar y esforzarme, creo, en ti. En mí. Hoy vuelvo a coger un folio en blanco, sin más pretensión que dejar volar la imaginación y si queréis, luego analizamos el resultado. Cierto es que conforme mis dedos se desplazaban entre vocales y consonantes, la palabra ‘resultado’…

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  • El secreto de María -Séptima entrega

    El secreto de María -Séptima entrega

    Antonio tenía muchas dudas, por eso no tuvo en cuenta las palabras de la inspectora al mandar a callar a Reyes, cuando insistió en un intento absurdo por protegerla, pero que no dejaba de resultar tierno; sobre todo al observar sus ojos mientras le comentaba—. Es posible que yo pueda ayudarla con el caso, puede…

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  • Solo cuatro detalles

    Solo cuatro detalles

    No me amarga la sensación y casi que ni la pena hace aparición para engancharme y cada vez la cuerda está más tensa, cada vez la distancia es mayor y aún estando, no estoy. Será la edad, aunque es solo una excusa a la que aferrarse porque yo sigo viendo personas mayores que se enamoran…

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  • Siempre a su vera..

    Siempre a su vera..

    Por favor, dejadme ir tras él, aunque caído esté. Dejadme ir a su vera, porque la calma es infinita si voy a su vera. Se abrirá paso por Pureza y toda Triana lo esperará en la puerta. ¡Dime por Dios que provocas, que tienes a Sevilla loca! Quise alentarte en tu caída, y te acompañé…

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  • El Secreto de María – Sexta entrega

    El Secreto de María – Sexta entrega

    Mientras el camarero soltaba las bebidas, Reyes permaneció en silencio, después dio un trago a la cerveza y siguió—. Lo que le pasó a Nina fue un bastinazo, llevaba cinco años en el cuerpo, había destacado desde el principio, era sobresaliente en todo lo que hacía, pero aquel caso se le resistió. —Sí, lo sé…

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  • ¡Silencio! Es el amor que pasa…

    ¡Silencio! Es el amor que pasa…

    Atardecía en el parque de María Luisa. Tres féminas paseaban sin destino determinado y decidieron descansar a la sombra de aquel ciprés, de porte majestuoso, sin duda, sería testigo de excepción de cuánto allí acaecería. Pareciera estar predestinado, digno de contemplar tan bella estampa. Absortas en sus pensamientos mostraban con arrojo su sentir más profundo.…

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