
Y en las tinieblas,
más allá,
el ruido blanco.
El corazón se parte,
resquebraja
y se vuelve a unir.
Vos y yo,
el tiempo vacío
corrió tan aprisa
que los susurros
del alma
se volvieron a unir.
Deseas más,
deseó más.
Los surcos en la piel,
inexistente tiempo.
Regresa
y nos regresa,
como si ya nada
hubiese pasado.
