Una luz se asoma en el horizonte. Un rayo amarillo de esperanza se vislumbra a lo lejos. De la muchedumbre drogada, de yonkis y estafadores colegiados, resurge cual ave Fénix, un chaval madrileño, ¿qué lleva a hombros? Es su bicicleta, de la que nunca se separa para que no le roben lo que ahora es su bien más preciado, un don por el cual ha sido condenado, pedalear más rápido que nadie cuando los porcentajes aumentan. Lleva 5 meses con la cabra a cuestas ya que le prohibieron pedalear, por comer sano. ¿Quién ha dicho que un buen chuletón de Ávila es malo?