¡Comienza el circo!
La carpa de este circo es muy extraña, es muy larga y poco ancha.
Sobre las 14,3O del mediodía aproximadamente, comienza la función, van apareciendo los artistas montados en sus motocicletas haciendo piruetas, levantando sus ruedas delanteras lo mismo que hacen los caballos cuando levantan sus patas.
Estos artistas no respetan ni la entrada ni la salida de la carpa, les da lo mismo, dado su gran pericia.
Esta función es totalmente gratuita, pudiendo asistir desde niños, hasta personas mayores, ellos no necesitan aplausos ni vítores, son tan sumamente educados que les da totalmente igual, lo que piense el público asistente.
Lo único un poco más especial es lo cercano que trabajan del público, pero como por suerte no suele pasar, nada ¡Para qué preocuparse!
Pues sí señores, si quieren ver a estos artistas, pasen un mediodía de cualquier día de la semana, por la calle Froilán de la Serna y podrán asistir a la función que representan algunos de los señores repartidores de “Pizzas”.
Estos señores se presentan en la calle antes mencionada, en contra manos, luciéndose con sus espectaculares acrobacias y todo a una gran velocidad, sin importarles nada de nada de lo que pueda suceder a su alrededor.
Claro como tienen en esta calle su particular aparcamiento, pues se sirven de ella, para su entrenamiento y diversión.
¡Algunos entrenan porque como son tan buenos, representan a nuestro país, en altas competiciones, por lo que se obligan a entrenar en horas de trabajo!
Suerte tienen de no encontrarse nunca con ningún patrullero, ¡Si no hay patrulleros! como se los van encontrar ¡mira que mis cojones!
Que se encuentran con algunas personas mayores de las que diariamente caminan por esta calle, por haber en ella un hogar del pensionista, les da igual, ellos tratan de esquivarlo y punto.
Que se encuentran con algún vehículo que circula correctamente, ellos dado su gran educación y cortesía, se suben a las aceras y siguen sin importarles si alguna persona camina por ella, y el gran riesgo que existe de atropellarlo. ¡Eso sí, uniformados van del “carajo”, parecen pilotos de motos, pero los de verdad, todos perfecto.
Yo pregunto, ¿No sería más lógico y adecuado que lo mismo que se preocupa la empresa en tenerlos vestidos correctamente, cosa que es primordial para la galería, se preocupasen un poco de seleccionar un poco al personal que los representan?
¡Las pizzas buenísimas!
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