Soñando

Es la segunda vez en el breve espacio de tiempo, desde que te fuiste de mi pensar diario, que apareces en mis sueños. Quizás sea alguna más, pero esas no…

Es la segunda vez en el breve espacio de tiempo, desde que te fuiste de mi pensar diario, que apareces en mis sueños. Quizás sea alguna más, pero esas no las recuerdo.

La historia es tan similar que parece una secuencia continua, una vuelta al pasado o una historia que se entrega por partes, ampliando unas a las anteriores.

La primera vez aparecías tal y como te guardo en mi memoria, bella y sonriente, con tus ojazos brillantes de alegría y felicidad. Ese es el recuerdo que ha filtrado mi corazón durante este tiempo. Nos besábamos y hasta creo que dormíamos juntos, sin darnos ese beso de buenas noches que daba rienda suelta a nuestra libertad de soñar juntos pero por separado.

De repente era otro día, tú no estabas y yo iba a buscarte a una casa en la que nunca estuve, ni solo ni contigo. Más parecida al hogar de la mujer que todos los días cuida de mí desde el cielo que a cualquier otro lugar en el que jamás haya estado. Entraba a escondidas aunque tenía las llaves, como siempre, y no te buscaba a ti. No sé qué buscaba pero sé que estaba en esa habitación que me resultaba tan familiar.

Después me despertaba y el que sonreía era yo, sonrisa efímera al darme cuenta de la realidad existente. El vacío hecho espacio infinito en mi cama. Aunque duraba poco tiempo, mi alma estaba alegre y más importante todavía, tranquila y en paz.

El segundo sueño fue mucho más intenso, más real y sentido. En él hacíamos el amor apasionadamente, nos besábamos y acariciábamos. Sentía el contraste de nuestras pieles, fría y caliente.

De repente no estabas, otra vez cambiaba el escenario, sin previo aviso. De nuevo volvía a “tu” casa, esa parecida a la que solo visitamos una vez, de mis últimas visitas. Esta vez entraba sin esconderme, valiente y decidido. Tú estabas en una salita justo enfrente de la entrada. No estabas sola, es tus brazos había un niño, intuyo que gordo y mofletudo, no mío y sí tuyo.

No pude detenerme, tenía algo que buscar en la misma habitación en la que me encontraba la otra vez. Ahora era más real la imagen, sé en qué habitación estaba. En la última en la que me detuve en mi última visita, mientras buscaba los recuerdos de mi ángel de la guarda.

Entonces entrabas tú, sola y asomando medio cuerpo nada más. “Tienes que irte, está a punto de llegar”. Yo, sin comprender aquello, cogía lo que había ido a buscar y mientras te miraba…desperté. Volvía a sentirme  feliz en ese despertar maldito de la ilusión soñada. Recuerdo que sonreí, me hizo gracia sin más.

Hoy mientras escribo esto, observo fascinando el poder de los recuerdos y el cariño que mi subconsciente me tiene a mí y a mi alma. Era solo un sueño, solo eso, pero en ese sueño se juntaban dos de las mujeres que han marcado lo que llevo de mi vida.

Una en la bondad y humildad hecha beso y caricia. En mi búsqueda de ese recuerdo eterno, conversaciones espirituales diarias a esa imagen que me acompaña siempre. La otra en el sentimiento completo, amor y amistad, cariño y entendimiento. Presentes y ausentes en la eternidad de mi ser.

Y por supuesto que la otra mujer de mi vida estaba presente, o acaso ¿no son ellas las que todo lo saben?

 

ÁS_FdN

Comentarios

7 respuestas

  1. Avatar de Ayfe
    1. Avatar de el filosofo
      el filosofo
  2. Avatar de el guerrero
    el guerrero
    1. Avatar de el filosofo
      el filosofo
  3. Avatar de Mayte
    1. Avatar de el filosofo
      el filosofo
  4. Avatar de Melva Hernandez
    Melva Hernandez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *