Tu agonía, mi condena

Ha llegado el momento de la despedida. No hay remedio alguno… La medicina no llega a tiempo, no hay transplante posible y agonizas… Mis manos se sienten atadas por no…

Ha llegado el momento de la despedida. No hay remedio alguno…

La medicina no llega a tiempo, no hay transplante posible y agonizas…

Mis manos se sienten atadas por no poder resolver el problema; el problema de la vida; de tu vida…

Mucho ha sido lo que me has dado, todo diría yo y mis ojos te ven en las últimas. Mi corazón habla con mi cerebro y le dice que todo es doloroso. Mi cerebro le contesta que la vida tiene ciertas leyes y te ha llegado la hora.

La hora que nadie quiere que llegue se nos ha echado encima casi sin darnos cuenta ni a ti, ni a mi. Solo me dio tiempo de una leve caricia de despedida; leve y fría.

Todos me dicen que hay solución a tu problema, bueno, había, porque ya no hay marcha atrás.

Quizás todo ocurrió por los excesos que nunca son buenos consejeros, quizás fueron las circunstancias las que hicieron que ocurriera; lo cierto es que ahora no estás y ya te echo de menos.

No voy a llorar, seré fuerte y me repondré del mal trago que estoy pasando. No será fácil, pero me veo capacitado; no me queda otra…

Y sí, señores, no me queda otra, la batería de mi móvil ha muerto y hasta que no llegue a mi casa poco puedo hacer.

Guerrero sin batería

Comentarios

3 respuestas

  1. Avatar de Comodoro
  2. Avatar de el filosofo
    el filosofo
  3. Avatar de Antonio Borrego
    Antonio Borrego

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