Cuando yo era aún un tímido guerrerito que no levantaba ni tres palmas del suelo, tenía una persona que ya no está a mi lado –uno de esos cascarrabias que todo lo discuten- que decía verdades como puños.
Una de esas barbaridades que soltaba por su boquita, versaba sobre esa semillita que tú siembras con todo el buen trato y cuidado del mundo, y que en unos años empieza a crecer y se convierte en un arbolito.
Ese arbolito, contaba este sabio señor, que debía crecer alto y robusto, y que para ello lo regaban y trataban con mimo. Un buen día, los cuidadores de esa antiguo semillita vieron que el árbol crecía, pero su ya leñoso tronco, terminado en bella y poblada copa, no miraba a los más alto de los
cielos y a la hora media, su sombra tenía demasiada proyección sobre el suelo arado. Eso era indicio de que se estaba torciendo… [Read more…] about El árbol torcido