
Arribé a Irlanda en el vuelo más rápido que conseguí, ya que poco planeaba —otra característica de los que no duermen—, y el vuelo, lógicamente, no fue una excepción.
Mis amigos mas íntimos ya se habían instalado, todos veníamos del mismo lugar, pero ellos llevaban varios meses Allí.
Eso facilitó mi viaje, ya que sin dormir ni planificar, cuesta un poco mudarse de continente. De no ser así, probablemente estas palabras hoy no estarían siendo escritas.
Ya hacía un tiempo que había empezado a enviarle algo de dinero a Juanita. Resulta que somos muy unidos. Ellos ya no se aguantaban más, no porque no se quisieran, sino porque la convivencia es la forma de amor y desgaste más grande que existe, así que decidí empezar a mandarles todo mi dinero a Juanita para que se mudara.
Total, esa plata la gastaba en mujeres que no me querían y malos hábitos, y me encontraba en un punto en el cual no quería seguir así, pero no podía no hacerlo.
Ellos me habían salvado la vida varias veces, así que no hacía más que devolverles el favor. De no ser así, probablemente mi estilo de vida me hubiera dejado en el mismo lugar, hasta mi repentina muerte y para algunos sorpresiva —siempre tuve la capacidad de llevar muy bien esta máscara — o eso me creía. De todos modos daba igual, yo me moría todos los días.

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