Microrrelatos
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Microrrelatos de la flor de papel
La flor de papel amarilla apareció cada noche en su portal, pero nadie la había dejado. Manuela Sánchez IQuiso ser rosa, azucena y margarita. Que la brisa le acariciara cada centímetro de su piel. Quiso hacer feliz a los románticos y acompañar a los que se fueron. Nunca quiso perderse y que la perdieran. Por…
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Suripanta
f. despect. Mujer ruin, moralmente despreciable. La suripanta, con su mirada seductora y su sonrisa deslumbrante, caminaba por las calles con paso seguro. Su belleza enigmática ocultaba su oscuro secreto: una mujer deshonesta y de reputación dudosa. Engañaba a los hombres con su encanto, dejando tras de sí un rastro de corazones rotos y promesas…
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Microrrelatos de los ases
En un rincón oscuro de un viejo casino, los ases de naipes conspiraban. Hartos de ser meros instrumentos en las manos de los jugadores, decidieron rebelarse. Durante una partida de póker, los ases se negaron a ser repartidos, causando un caos total. Desde aquel día, los ases de naipes se convirtieron en símbolos de libertad,…
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Meta
Se percibía una brisa, en breve iniciaría la carrera, saludo al entrenador y a su compañero; respiro tranquilo, estaba bien, nada que una buena disposición no pudiera resolver. Desde que se hizo la operación de rodilla, la recuperación ha sido un hecho y no tenía dudas, llegaría a la meta. Katy Núñez Y si dijera…
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Microrrelatos de la lagartija
Pequeña, camuflada con el azulejo, una salamanquesa avanzaba cabeza abajo bien pegada a la pared. Allí se quedó durante dos horas tomando el sol, mientras Rosa le hacía fotos. Le fascinaban esos bichos de sangre fría. A la semana siguiente apareció con una igual tatuada bajando por su espalda. Arancha Naranjo Merlín se alzaba sobre…
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Microrrelatos del candil
Hoy ha amanecido gris. Acerca el candil a la mesa porque quiere tener luz suficiente para examinar el sobre que ha recibido con unas semillas nuevas. Según explican las instrucciones son de unas plantas carnívoras. Las colocará en un rincón, algo escondido. No quiere confesarlo, pero le dan miedo. Arancha Naranjo Su poquito de hojas…





