Nuestros relatos
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“Yo me quedo en Sevilla y hasta el final”
Fue duro el cortejo pero mereció la pena. Todo de a poquito, cual romance de valentía. Un amor hecho a medida. Pero, ¿qué tienes, Sevilla, que nunca te supe como descifrar? “Me das algo diferente” confiesa Manuel Carrasco entre susurros. Una vez más, se clava en el alma un no sé qué, que qué se…
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Ya se asoma el palio de tumbilla…
Madre, cuénteme. ¿Qué tal su paseo por Sevilla?Lucías verdaderamente preciosa de blanco, en tu nueva parihuela. Los castillos y leones que aunque bordados sobre tisú estaban, cobraban vida por momentos, rindiendo pleitesía a su Reina. Como marcan los cánones, a las ocho en punto cruzaste el dintel de la Puerta de Palos del Templo Catedralicio para lucirte por las calles adyacentes, derramando aromas de nardos.…
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El secreto de María – 25a entrega
Era tarde, las calles estaban en silencio y lloviznaba. Reyes estaba sentado en el sillón viendo vídeos en el móvil de un compañero y a cada poco soltaba una carcajada… Despertando a Nina que estaba agotada por el miedo. Isabel y Laura conversaban con la luz apagada en el dormitorio, mientras Lucía observaba por la…
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Cuesta…
Caminar. El simple hecho de ponerte en pie y pensar que tienes que salir a la calle ya es agotador. Cuesta… Respirar. Acto involuntario que nos mantiene con vida pero que si lo pensamos, cuesta… Caminar. Atravesar estos muros invisibles sin capas mágicas ni poderes extraordinarios se convierte en una odisea en este mismo espacio.…
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El secreto de María (entrega 24a)
Una semana después Lucía seguía recordando lo que pasó, desde entonces la forma en que miraba a Nina había cambiado mucho, tanto como su modo de vida. Por su propia seguridad, las habían trasladado a un «piso seguro» en las afueras de San Fernando. —No quiero hablar contigo —aseguró Lucía cuando Nina se sentó a…
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…y Sevilla se convirtió en un juego
Una inconfundible silueta sobrevolaba el cielo sevillano, con su paraguas parlanchín y aquella maleta cargada de magia y fantasía. Con exquisito respeto, inclinó levemente su cuerpo a modo de reverencia a la mismísima Giralda y las campanas repicaron por tan esperada visita. Se recreó en sus cubiertas para divisar la ciudad escogida. Se presumía ardua…





