microrrelato
-
Microrrelatos del casete
Era un día gris y lluvioso. En el pavimento mojado reposaba un antiguo cassette, olvidado por el tiempo. Al recogerlo, las notas melancólicas de una vieja canción envolvieron mis pensamientos. Cada melodía desvelaba recuerdos perdidos, transportándome a un pasado lleno de emociones entrelazadas y secretos ocultos entre las grietas del pavimento. Manuela Sánchez Más de…
-
Microrrelatos del caracol
IEn un rincón oscuro y húmedo, el caracol se arrastraba lentamente. Su concha en espiral, un laberinto de misterio. Con cada paso, dejaba una estela brillante de plata. Era un enigma viviente, un testigo silencioso de los secretos ocultos en el jardín. El caracol, eterno guardián de la naturaleza. IIEn la noche lluviosa, el caracol…
-
Microrrelatos de la cabeza perdida
INadie entendía cómo perdió la cabeza, pero tampoco lo ayudaron a deshacerse de su viajehacia la locura. IITanto jugaron con ella que la destrozaron. Pocos sabían realmente lo que pasó, pero puso laespalda recta, frente en alto y a seguir con la vida sabiendo a dónde no volver. IIICabeza perdida, mente dispersa. No importa donde…
-
Microrrelatos del pan con chocolate
Había una panadería en el centro de la ciudad que era famosa por su pan con chocolate. Pero pocos sabían sobre el secreto oscuro detrás de su receta. No eran granos de cacao los que daban sabor al chocolate, sino la sangre de los difuntos que descansaban bajo el edificio. No preguntes cómo lo sé.…
-
Microrrelatos del pintor
ILa belleza comienza por el interior, ¡pero qué bonitas estas vistas desde primera línea! IIBonito adorno, mas nadie diría que su esencia es de antaño. Que de la mano van el cuidado y el cariño. IIIChapa y pintura, aunque en este caso hierro es. Y de tu mano sanadora la belleza puede florecer. Rocío C…
-
Microrrelatos del sidecar
El abuelo falleció. Y, por fin, entró en aquel garaje polvoriento cerrado a cal y canto desde antes de él nacer. Mamá pasó detrás de mí y empezó a sollozar, intentando ahogar su pena con una mano en la boca. Allí, al fondo, estaba el sidecar de la abuela. Ahora, estaban juntos. La Renacida I…





