Que tranquilo estás ahora. Gracias a Dios que el calmante te ha hecho efecto. Ahora podré arreglar la casa, te prepararé el desayuno antes de que te despiertes, sacaré la ropa que te gusta ponerte los domingos y… Debería aprovechar el tiempo y, sin embargo, no puedo dejar de mirarte.
Perdóname amor mío. No sabes cuánto lo siento, la pena y los remordimientos me atormentan, pero ya no puedo más… me estoy consumiendo. Cuánto me gustaría que despertaras en este momento, me mirases a los ojos con la ternura con la que solías hacerlo y me dijeras: No te sientas mal mi reina. Oh, amor mío, perdóname, perdóname… perdóname por querer que te aparten de mi lado.
![mjordan[1]](http://lamoradadeportiva.files.wordpress.com/2011/03/mjordan1.jpg)