En días como hoy, hace años que te fuiste… te fuiste para no volver a verte, pero te quedaste alrededor de todos nosotros, como siempre hacías.
Te gustaba tenernos a todos juntos, desayunando los sábados alrededor de una fuente de pan frito del que sobraba de toda la semana ya que pan era lo que mas teníamos en casa, porque pa eso eras panadero, panadero de los antiguos, de los de horno de leña, de pala de madera, de casino online levadura con masa del día anterior… de los antiguos.
Tu, mi viejo, que me enseñaste desde chiquinino a ser responsable de mis actos, a querer a todos, a portarme bien con mis mayores. A ti te debo todo lo que soy, tú me lo enseñaste casi todo… a ser amigo de mis amigos, padre de mis hijos, hermano de mis hermanos, en definitiva, a ser persona.
A ti te debo sobre todo una cosa; la sonrisa continua en la cara.
– Niño, esto es mu cortito… vive el momento y déjate de cuentos. Que no te de igual de todo, pero llévalo con una sonrisa.
Tu, mi viejo, que momentos antes de irte te despediste de mi con esa sonrisa y un hasta mañana, que nunca llego.
A ti, mi viejo, solo me queda decirte una cosilla con una sonrisa en la cara y lagrimas en los ojos:
– Te quiero allá donde estas.
el guerrero says
23 diciembre, 2011 at 12:25Conociendo al hijo, el padre seguro que era una cachito de pan…Fantástico recuerdo!!!
Anita. says
24 diciembre, 2011 at 17:57INCREIBLE!
He llorado todo..
Es que nisiquiera tengo palabras.