Uno no está acostumbrado a que el personal con el que «convives» en tu día a día tengan gestos cariñosos. Puede que me digan que no hace falta estar todo el día siendo agradable ni mostrándose afable con los demás. El que diga eso se equivoca.
La vida se compone de tantos y tantos gestos y tantos y tantos personajes no deseables que cuando recibes algo agradable de manera desinteresada lo valoras mucho más.
Yo que me considero por ser un tío cariñoso y que me doy a los demás con mucha facilidad sin esperar gran cosa a cambio, también sé apreciar esos pequeños gestos que te ganan cuando quizás sean innecesarios.
Un pequeño regalito cualquier día, sin la obligación esa falsa de, llegado un día señalado cumplir, hace que la vida sea mucho más agradable.
Existen personajes que ni siquiera cumplen el día señalado, pero es que cada uno es de su padre y de su madre y malas personas hay en todos sitios. Pero esa no es la cuestión ya que, este post es un homenaje a las personas que realizan pequeños gestos cariñosos que hay que saber valorar con una gran desmedida.
Quizás este post no venga a cuento, porque no trata de nada actual, o sí, ni de ningún tema popular pero hoy, nuevamente han tenido un pequeño gesto de los que te ganan.
Un post como consecuencia de esa simple galletita que me regalan todas las mañanas con el café de las 11:30.
Un post de agradecimiento a una cafetería detallista con sus clientes.
Un post sencillo y agradecido.
Una rica galleta que aunque sabe a poco, es más de lo que muchos aportan a la vida.
Un post, una galleta.
No dejen de regalar ricas galletas a sus semejantes y no tan semejantes…
