Microrrelatos de la oruga

Oruga, oruga, naranja y gris, lento caminas, se te ve feliz. Oruga hermosa, al árbol subes para ser mariposa y jugar con las nubes. Mariposa, antes oruga, no calla ni…

Oruga, oruga,
naranja y gris, 
lento caminas, 
se te ve feliz. 

Oruga hermosa, 
al árbol subes
para ser mariposa
y jugar con las nubes. 

Mariposa, antes oruga, 
no calla ni disimula, 
aletea bien fuerte, 
camina siempre de frente. 

Ángel Salgado


Iba a cruzar el infierno de aquel asfalto, sin más compañía que dos pistoleras, las manos preparadas por si tenía que desenfundar… Y aparecía de repente, como un presagio de lo que se avecinaba. No, no era una pelusa del oeste, era una oruga errante de aquellos caminos perdidos!

Mayte Valverde

En Egipto aún se recuerdan y muchos hablan de ti en los mismos términos. Sin embargo, tras verte de cerca, fotografiarte de mil formas diferentes para sacarte tu mejor perfil, te he cogido tanto cariño que… tanto cariño que hasta nombre te voy a poner.

Te llamarás, Fátima. (Homenaje)

Juanma García


Remanso de paz en unos pinares perdidos de la obra corrupta de la humanidad, acomododado saboreando las palabras de un Capitán, un cuchicheo silencioso se viene a escuchar. Procesión interminable del ejemplar.

¡Orugas a reventar!

Intimidado, acosado, rodeado sin par, marcho de aquel pinar sin ganas de regresar jamás. Qué asqueroso animal.

El Navegante

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *