
Hace mucho de mis clases de griego, pero cuando juego un partido de tenis y veo la pelota rebotar en la red siempre recuerdo el kairos que explicaba mi profesora, ese instante decisivo que otorga la victoria. El momento preciso que concede el éxito puede depender de una ligera brisa.
Calila
KAIROS: Reverso luminoso de Murphy.
Enrique de la Cruz
I
Paseando por la orilla, perdida, hastiada de intentos, deseosa de renovación.
Kairos: el sol se estaba poniendo, la ola perfecta trajo la esperanza.
II
Un baúl destartalado.
Un mapa ajado.
Un rumbo inesperado.
Una nueva vida.
III
Perdió la esperanza viendo que nadie encontraba.
Y ahí surgió ella, resplandeciente y sonriente.
Se acercó lentamente, alegremente saludaba.
¡Qué oportuno! Kairos se llamaba.
Rocío C Gómez
El momento exacto en el que se paró el tiempo. Me quedé en tu mirada, ahí sigo todavía.
Ángel Salgado I
Se nos va la vida, se nos escapa el tiempo. Y ahí seguimos, perdidos, absortos en la banalidad de la vida, en la mentira impuesta y creída por todos. Es el momento, es ahora, antes de que se acabe por completo.
Ángel Salgado II
Un día más, un día menos…
Ángel Salgado III
I
Llegó sin avisar, como un soplo en mitad del estudio. Entre apuntes de sintaxis y sueños de tiza, entendí que el tiempo perfecto no se espera: se vive. Fue ese segundo suspendido donde supe que mi vocación era más fuerte que cualquier calendario.
II
En la biblioteca, el reloj marcaba horas, pero mi alma medía kairos. Cada página, un instante eterno; cada verso, una revelación. No era el paso del tiempo, sino su profundidad lo que me hacía sentir que la vida, a veces, se detiene para escucharte.
III
El kairos de las mujeres no se mide en relojes, sino en conquistas. Cuando alzamos la voz, cuando escribimos, cuando enseñamos, el tiempo se abre como un surco nuevo. No hay prisa: la historia se inclina, paciente, ante cada instante en que decidimos ser libres.
Anita
I
El kairos llegó, pero la juventud lo confundió con una notificación. Era el instante perfecto, ese que podía cambiarlo todo, y lo dejaron pasar entre memes, escondiendo sus vidas tras una pantallas. No supieron que el tiempo, cuando es justo, no se repite: solo se burla.
II
Vivimos esperando el kairos, ese segundo en que el mundo parece dispuesto a escucharnos. La juventud, agotada de promesas vacías, ya no miran al reloj: miran al vacío. Y el instante pasa, tan breve como la esperanza que les dejamos.
III
Los políticos hablan del kairos como si lo entendieran, prometiendo cambios cuando las cámaras se encienden. Pero su instante perfecto no busca justicia, sino titulares. El tiempo se detiene sin agotarse para ellos, mientras el pueblo sigue esperando su turno, acercándose a las urnas, en un reloj sin agujas.
Nemesio Laverde
I
Uno vive buscando ese momento perfecto cuando la perfección es precisamente el instante que estás viviendo. Vive el hoy y el mañana llegará. Cómo se suele decir: mañana más y mejor.
II
Y en El Cairo, el kairos llegó.
Jugando con las consonantes, en casa, con un café y disfrutando de la compañía.
III
Tarde de domingo, sueñan las palabras de Bluey y su padre de fondo y aquí, a media luz, escribo estas palabras mientras respiro profundo sin pensar en nada más. Tal vez sea ese momento soñado.
IV
El llegar a casa agotado por una jornada intensa de curro. El beso de tus hijas, el abrazo de una de ellas o el “te quiero, papi” de la mayor.
Juanma García
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