Nuestros relatos
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La danza de las libélulas
En el jardín de ensueño,donde el susurro del viento se oye,las libélulas danzan con gracia,en un ballet de colores y alegría.Sus alas, delicadas y vibrantes,se despliegan con elegancia,mientras se elevan en el aire,en una danza llena de esperanza.Bailan al ritmo de los rayos del sol,en movimientos llenos de pasión,sus cuerpos se entrelazan con destreza,en una…
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Las lágrimas de una niña
Siempre he dicho y me reafirmo en ello, que el que hace llorar a un niño, sin motivo, por caprichos de mayores descerebrados debería tener condena, por suavizar las palabras de este primer párrafo. Guerras, bombardeos, juegos de mayores ricachones, acosos, malos tratos y un sinfín de vicisitudes de esta maldita existencia que pueden provocar…
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Maniatada
Desde su primer aliento —si es que una criatura de madera puede respirar—, la marioneta fue tallada con esmero a imagen y semejanza de una cualquiera de ellas y esculpida bajo un ideal ajeno. Las vetas de su cuerpo lucían el trazo del cincel, no de su deseo, y los nudos de sus articulaciones marcaban…
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El reino de las libélulas
En la noche silente y oscura,bajo la luna llena y pura,las libélulas se ocultan,en un juego de sombras ocultas.Sus alas brillantes y ágiles,cruzan el aire como proyectiles,persiguiendo su presa con destreza,en una danza llena de sutileza.Pero cuidado, no te acerques demasiado,pues las libélulas guardan un secreto oculto,en su mirada fría y penetrante,existe un poderío inquietante.Son…
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Cuatro de diciembre
Cuatro de diciembre… y como el pueblo ya no es pueblo siquiera, aunque cada vez nos acercamos más a uno, los políticos se apoderaron de la bandera, de otra bandera. No bastaba con tener secuestrada la roja y gualda salpicada con lamparones secos de sangre del pueblo, no, había que tratar de secuestrar la andaluza,…
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Cuando yo te ronde a ti…
No veo el momento. Los nervios se apoderan de mi, apenas puedo abrochar mi camisa, con estos nervios revoloteando. Ya me coloqué mi jubón dando forma a los faroles en mis brazos. Los cervantinos están perfectos, tras los últimos retoques. Ajusto mis calzas y creo que ya estoy listo. El escudo de la beca descansa…





