
En el jardín de ensueño,
donde el susurro del viento se oye,
las libélulas danzan con gracia,
en un ballet de colores y alegría.
Sus alas, delicadas y vibrantes,
se despliegan con elegancia,
mientras se elevan en el aire,
en una danza llena de esperanza.
Bailan al ritmo de los rayos del sol,
en movimientos llenos de pasión,
sus cuerpos se entrelazan con destreza,
en una danza llena de emoción.
Sus colores, un arcoíris brillante,
pintan el cielo de magia y encanto,
azules, verdes y dorados,
en cada movimiento, un nuevo encanto.
En cada vuelo, cuentan historias,
secretos susurrados al viento,
las libélulas danzan en armonía,
tejiendo hilos de sueños y pensamiento.
Observa con admiración su danza,
y déjate llevar por su hechizo,
las libélulas, en su danza encantada,
nos enseñan a vivir con el corazón de un niño.
Así que celebra la danza de las libélulas,
y déjate llevar por su alegría,
en cada aleteo, un momento de magia,
en cada vuelo, un destello de fantasía.

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