Amor

  • Mendigo distraído

    Mendigo distraído

    Mendigando iba por la calle, todos lo esquivaban, nadie se paraba a saber qué le pasaba. Mendigando intentaba acercarse sin éxito. ¡Una moneda!, un grito soltaba al aire, desesperado. No sirvió de mucho. Se fijó entonces en una cara risueña que oteaba el horizonte, inocente. Entonces levantó la cabeza agachada que llevaba siempre y vio…

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  • Respirar

    Respirar

    Todos tenemos un sitio al que acudimos cuando ya no podemos más, cuando nos faltan las fuerzas, cuando necesitamos inspiración de las musas, cuando sabemos que todo y todos lo que nos rodean están de más, incluso de mucho más… Hay quien tiene suerte y ya está allí, puede ser de ese lugar de toda…

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  • La decisión acertada

    La decisión acertada

    (…) Era sábado, había salido de trabajar a las 15 de la tarde y se quedó con unas compañeras a tomarse una cerveza, bueno vamos a dejarlas en unas cuantas, porque hasta nuestro querido Paco, dueño del bar terminó sentado con nosotros…. A las 15 salía… a las 19 llegó a casa. No se encontraba…

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  • Mi pequeño gran hombre

    Mi pequeño gran hombre

    Desde aquel 15 de diciembre han pasado muchas cosas… tantas que me da vértigo enumerarlas, y sin embargo siempre hemos estado cogidos de la mano. Unidos por un cordón umbilical fuerte, seguro, inquebrantable, irrompible. Echo la vista atrás y visualizo las emociones que me hiciste experimentar por primera vez, aunque siempre supe que estaban ahí,…

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  • Cuando nace un sevillista

    Cuando nace un sevillista

    Dicen que cuando nace un sevillista, nace de nuevo una ilusión. Que cuando nace un sevillista ya trae de fábrica la casta y el coraje, porque debe saber que aquí nunca se rinde nadie. Pasan tantas cosas cuando nace un sevillista … Cuando nace un sevillista, lo hace con sevillanía, lo hace con arte.  Cuando nace un sevillista empieza a cumplir temporadas en lugar…

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  • Relato de los dos

    Relato de los dos

    Cogidos con pinzas, así estaban mis sentimientos, atados a un cordel desgastado en cualquier azotea de cualquier sitio y en cualquier fecha. Ya había divagado lo suficiente como para saber que finalmente caería al vacío de ese precipicio, y aún así no sentí miedo. Quería dejarme llevar sin pensar en nada más que no fuera…

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