Pequeño, diminuto, mínimo, ínfimo y sin duda grande, enorme, máximo, superlativo y único en sí mismo. Así eres…
Dualidad modulada de lo menos a lo más; gradiente de emociones que bien podría definir tu efecto en mí, en ellos, en los que sienten, en los que sentimos.
De la inocencia más pura y del desconocimiento total brotan detalles que pueden llegar a catalizar los vuelcos más grandes al corazón y fui testigo de ti.
Manantial del que nace las corrientes acuosas más cálidas, estruendo que inutilizas mis sentidos por momentos, fisión nuclear en mi núcleo, mitosis de amor. Así eres…
Una mañana cualquiera, un despertar cualquiera y un gesto que no lo fue. Explosión del amor más puro ante el primer y más inocente beso de tu hija pequeña. Solo puedo decir eso: Te quiero.
