
Felicidad más allá de los tres puntos espectaculares que consiguió ayer el equipo de Quique Sánchez Flores.
Felicidad por ver que el equipo empieza a parecer un equipo de verdad, con un portero que no resta, una defensa segurísima con Badé, Sergio Ramos y Acuña imperiales, con un Soumare por delante basculando, sumando balón jugado y aportando en defensa con la ayuda de Oliver Torres -partidazo el suyo- y un Sow que poco a poco empieza a ser el suizo que llegó del Eintrach y que es titular indiscutible con su selección. Y arriba… En Nesyri aporta lucha, briega e intentos dentro del área junto a un Isaac Romero que parece de otra galaxia. Delantero de la cantera, sangre, casta, coraje, pundonor, entrega y mucho fútbol más allá de los goles, vitales todos, pero es que su capacidad de darlo todo y de hacerlo todo siempre bien no parece normal para un chaval de 23 años que acaba de subir a primera división. Visión, pase, desmarques constantes,… y siempre donde tiene que estar. Maldita la decisión de no darle dorsal desde el segundo uno para darle cabida en el roster a Mariano. Díganme lo que quieran pero ahí algo que no sabemos. Esos oscuros negocios del fútbol…
Y caso aparte es el de Ocampos; su actuación de ayer fue más allá de lo de siempre. Fue capaz de darle al equipo dos caras muy diferentes dependiendo de su estábamos en defensa o ataque cambiando él solo, con su actuación de un 4-4-2 claro en ataque, un 5-3-2 en defensa. El mecanismo, con Acuña de lateral zurdo o tercer central cuando defendemos le está dando un gran resultado a Quique que ayer, consiguió, por primera vez en dos años, que pudiera o ver en Liga a un equipo competitivo de verdad. No olvidemos que enfrente estaba el Atlético de Madrid.
Sufrir sufrimos, lógico ante un equipazo pero ellos también y pudieron caer más goles tanto por nuestra parte como por la suya y al final: 1-0, gol de casta y de estar donde tiene que estar un nueve. Y mientras, otro nueve de la plantilla también están donde tiene que estar, en la grada. Lo de Rafa Mir ya no tiene palabras, hasta tal punto que todos aplaudimos la decisión del mister.
Victoria trabajada, sufrida pero con brillo. Lágrimas de euforia, abrazos y una celebración espontánea desbordada por la impotencia de todo lo que llevamos de temporada.
Seis puntos nos separan de los puestos de descenso y catorce de los europeos. Intentemos firmar una segunda vuelta buena, acorde a lo visto ayer, respiremos sin lanzar las campanas al vuelo y en verano, limpia total.
Disfruten de un lunes diferente porque ayer hicimos un gran partido.
¡Viva el Sevilla FC!
