microcuento
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Rocambolesco
El cielo se torna gris. Sopla el viento susurrando. Las primeras gotas acarician lo más llano, el olor a tierra mojada se hace patente. Disfrutando del espectáculo, pues llueve en Sevilla y no hay nada más rocambolesco! Patricia Delgado IRocambolesco…Como buscarle sabor al queso fresco. Rocambolesco…Como tu tono chulesco de dirigirse a mi persona. Canallesco.…
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Microrrelatos del atardecer
El sol se hundía lentamente en el horizonte, coloreando el cielo de tonos rojizos y dorados. Mientras la oscuridad comenzaba a envolver el paisaje, una inquietante sensación de intriga se apoderó del lugar. Las sombras se alargaban y los susurros del viento parecían llevar consigo secretos oscuros. En ese atardecer, nadie sabía qué peligros acechaban en la oscuridad,…
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Microrrelatos de la fuente
IForma arabesca que eres manantial de vida.Historia de la vida que me cuentas a ratitos.Disimuladamente aún vives, y nosotros vivimos por ti.Agua, historia y vida que se funden en mis manos y mi ser. IISigue brotando como si la vida no pasara.Todo se detiene en su contemplación.Con ella está asegurada la continua acción.Vida que recrea…
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Arcadia
I Playas, sierras, valles, montañas y mar.Cultura, fiestas, tradiciones, gastronomía…La alegría que ya rebosa al despertar¡Que le den al Paraíso! ¡Yo me quedo en Andalucía! II Después de navegar por los siete mares sorteando tormentas y huracanes. Después de algunos tragos de más al vino y comer hasta reventar cuando podíamos. Después de los dulces…
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Microrrelatos del zapato rojo
Salgo a correr de buena mañana. Y sobre la acera, aquel zapato de Cenicienta Roja, me llamaba. Lo cogí, sin dudarlo, y seguí corriendo sin soltarlo. De manera incongruente, pero con ritmo. Al llegar al Retiro seguía con él en la mano. Lo llevé a casa y planté dentro flores. La Renacida Tenía un sueño…
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Microrrelatos del pan con chocolate
Había una panadería en el centro de la ciudad que era famosa por su pan con chocolate. Pero pocos sabían sobre el secreto oscuro detrás de su receta. No eran granos de cacao los que daban sabor al chocolate, sino la sangre de los difuntos que descansaban bajo el edificio. No preguntes cómo lo sé.…





