Pienso en ti diariamente, estás en mi vida formando parte de mi rutina. Estás mientras cocino y pienso en la última vez que lo hicimos juntos. Aquel simple plato de arroz con cebolla y huevo, simple pero sabroso. Como para mí fue el camino que unió nuestros destinos.
Estás, aunque no lo sabes, en mis decisiones más personales, en mis mejores y en los malos momentos. Siempre hay un hueco en mi ser para tu recuerdo.
Me he acostumbrado tanto a tu “presencia” que hasta hablo contigo, intuyo cuáles son tus respuestas y lo que harías, sirviéndome de ejemplo para mis acciones. Tanto absorbido de tu persona me facilita bastante esas “conversaciones”. Recuerdo cada gesto de bondad que tuviste, cada trato de amor que diste y cada pequeña gran sonrisa que alegraban los corazones de los que te rodeaban.
A veces, cuando mi mente mira atrás en el tiempo, me arrepiento de no haberte acompañado siempre. De no haber sido el perfecto compañero de tu viaje hacia la eternidad de tu alma. Y duele, y lo hace con tanta violencia que me destruye por dentro. Menos mal que con el lloro de un corazón abandonado se calma temporalmente esa pena. [Read more…] about De dentro a fuera…