Tres sensaciones… Un mismo momento… Algo que se repite día tras día y cada vez es distinto… Algo común a todas las personas… Natural… Agradable o desagradable… Hay a quienes les molesta y otros lo anhelan… Y, ante todo, es una necesidad.
Cuando llega ese momento del día en el que la luna ya hace rato que alumbra con su luz y el cuerpo te lo va pidiendo o cuando has trabajado toda la noche y es el sol el que acompaña ese período; cuando eres tú el que recurres a él sin necesitarlo o cuando sin darte cuenta, sin haberlo ansiado siquiera, se apodera de ti… En cualquier caso, tu vida se paraliza mientras el mundo sigue su rumbo. Alguien ha hecho algo increíble y tú no has movido ni un dedo. Han cometido atrocidades y tú te has dado la vuelta. Vidas se pierden a la vez que otras llegan mientras tú sigues sumida por el sueño. ¿Y acaso no ocurre lo mismo mientras estamos despiertos? Si muchas veces, mientras vamos en el autobús, caminando o estamos haciendo cualquier otra cosa, hemos mirado a un desconocido y pensado en las millones de personas que tienen una vida de la que no casino sabemos absolutamente nada, ¿por qué nos molesta tanto no habernos enterado de algo que ocurrió mientras dormías?