Un día te pediré explicaciones, no pienso que las merezca, pero lo haré. Son mías y no debería costarte nada dármelas. Debería de ser algo natural, que saliera solo. Yo, si tú las quisieras, te las daría, aunque no se si las tengo.
Un día, cuando ya nada tenga sentido, todo surgirá de nuevo, sin censura ni dolores. Todo se hablará, casi como si nada hubiera pasado.
Ese día, en el que me explicarás todo o una parte, solo habrá sonrisas hacia un pasado que pudo ser y que, por fortuna ahora, no fue. Por eso habrá alegría y buen ambiente mientras me das lo que en su momento me perteneció y te quedaste, como tantas otras cosas.