Ando perdido en mi mundo, que sin ser mío, todos los días tomo como propio, sin pedírselo a nadie, no hay dueño que lo reclame. Camino sin rumbo, sabiendo que en cada paso que doy, me desplazo y avanzo por él. Pese a no saber bien cual es el destino o si existe meta al final.
Por motivos me encuentro cohibido, hay momentos en los que me dejo atrapar y veo como la salida se hace cada vez más pequeña, quizás solo se aleje de mí, siendo del mismo tamaño y cambiando solo la perspectiva.
Una sola puerta necesito, una ventana o un simple agujero en la pared para escapar de esta sala diáfana en la que a veces me encuentro.
