
Derrota dura, de las que escuecen y dejan ruido interno. El Real Betis cayó esta noche en Mendizorroza por 2-0 ante un Alavés que fue mejor en todo lo que decide un partido: intensidad, ritmo y colmillo. Los de Pellegrini nunca se encontraron. Ni con balón ni sin él. Y eso, en un campo como este, se paga.
El primer golpe llegó demasiado pronto. Apenas se había asentado el partido cuando una cadena de malas decisiones en defensa abrió la puerta al gol de Carlos Vicente. El Betis quedó tocado desde ahí. Incómodo, espeso, siempre un segundo tarde. El Alavés, dirigido con mano firme por el Chacho Coudet, fue todo lo contrario: agresivo, intenso, convencido de lo que estaba jugando. La primera parte avanzó sin reacción verdiblanca, con la sensación de que al equipo le faltaba energía, chispa… alma.
Y si había alguna mínima esperanza de cambio tras el descanso, se evaporó nada más volver del vestuario. Centro desde la izquierda y Toni se elevó por encima de todos para firmar el 2-0, batiendo a Pau López, que hoy fue titular en lugar de Álvaro Valles, una decisión que sorprendió a muchos y que no cambió el destino del partido.
A partir de ahí, el Betis fue un equipo sin peso. Sin continuidad. Sin capacidad para imponerse en ningún tramo. solo en el descuento consiguió recortar distancias a través de un gol de Abde. Las bajas, los jugadores fuera de forma y la falta de respuesta colectiva dejaron una imagen preocupante. Demasiado frágil para el momento de la temporada en el que estamos.
Porque lo que viene no es menor. Ahora llegan dos partidos en casa: primero ante el Feyenord, con la clasificación entre los ocho primeros en juego en Europa League, y después el Valencia, un duelo directo para seguir mirando a Europa. Y asomando ya en el horizonte, el gran examen de febrero: los cuartos de final de Copa del Rey en La Cartuja ante el Atlético de Madrid.
Todo ello, además, con un mercado de invierno que encara su tramo final y donde puede haber movimientos. Eso sí, con una realidad clara: hasta que no salga alguien, no llegará nadie. Así está el Betis. En un punto delicado, de esos que obligan a reaccionar rápido. Veremos si este equipo es capaz de hacerlo… o si la crisis va a más.

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