
El furor de un extraño ser. Una rosa negra. La lluvia en los pantanos. Y saber que jamás se encuentra quien debe. Viendo con ojos de otros aquello que no es. Cómo una sombra suspendida en un muro desgastado por los vientos sureños.
El que llama, ya no se encuentra. Huir, alguien lo dijo y lo hizo.
No somos más que almas en pura expresión artística.
Dale a tu corazón aquello que necesite para verte feliz frente al espejo. No existe simulacro más doloroso que ser quien no eres, sintiéndote un extraño en tu propio cuero.
Recuerda que el punto de llegada se encuentra desde donde partiste.



