Mendigando
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Miradas de asombro
Mendigando a ras de suelo, ¿pero y por eso soy un inculto? La pregunta tiene su miga; muchos pasan por la acera esquivando, más bien huyendo de mí, pensando que les voy a atacar, atracar o incluso rozar. Pensarán que soy alérgico al agua o algo parecido a la parte lipófila de un fosfolípido… Luego…
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A ras de suelo
Vivir a ras de suelo, sintiendo su frialdad y calle abrasadora te hace agudizar los sentidos, adaptarte, tomando posturas que ni el kamasutra, al hueco de sombra que aporta alguna cornisa a su capricho y vivir sin mirar atrás. Pero sin duda, lo que te hace es tener los pies a la misma altura todos…
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La protesta continua
Y aquí prosigue mi vida, recostado en la acera, recién duchado por cortesía de las monjitas que nos dan su vida a cambio de nada, porque nada es una palabra de agradecimiento de este mendigo pirao comparado con una ducha de agua calentita, jabón y una sopa de fideos entre sollozos y algún protesta de…
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Mendigando
Hoy me atrevo a escribir de día, en los huecos blancos de una manida publicidad que ha caído planeando desde una de las terrazas de bloque de pisos de enfrente de mi encartonada Morada. No hay mucho hueco; tampoco necesito explayarme. La calor aprieta, el sol se hace presente, latente y muy potente y las…
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Esa vieja estampa
Cae la noche en tus calles y todo se endurece natural y paulatinamente mientras las luces artificiales toman las riendas con un protagonismo, en ocasiones desmedido y en otras,… ya saben, las cosas de los políticos y de la política y del politiqueo. No sabría si es una batallita de abuelo cebolleta o un cuento…
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Cuatro cartones
En un título bien se puede resumir todo mi patrimonio con la salvedad de una vieja camisa, unos pantalones prestados que nunca pude devolver y un abrigo a cuadros con botonadura importante. ¿Mi cuadrúpedo peludo? No, no lo puedo olvidar. Simplemente no me pertenece; me acompaña en cada paso que doy y si no, se…





